¿No os ha pasado que miráis atrás y no os creéis que el
tiempo haya pasado tan rápido pero a la vez os asusta lo mucho que han cambiado
las cosas?, yo, ahora mismo, estoy experimentado eso, ahora perdí, en algunos
casos quise perder, el contacto con todas las personas con las que hace un año
hablaba a diario, con ciertas personas eso me da pena, quisiera volver atrás,
justo el 9 de agosto de 2014 y quedarme ahí para siempre, con ellos, pero por
otra parte siento un gran alivio, he de decir que , a veces, bastante seguido,
me suelo rodear de gente que no me conviene, gente que me acaba fallando. Solía
llorar, solía llorar tanto, horas y horas, llenándome de reproches, estúpidamente,
me sentí inútil tantas veces… Realmente, yo no tenía, ni tengo la culpa, nadie
la tiene, simplemente ha personas que no sirven para permanecer juntas, por carácter,
por valores, por infinidad de cosas.
Ha sido un año de muchas decepciones, de caídas, pero también
de levantarse, echarle ovarios y sacar las uñas, un año de ganancias, pero
tantas perdidas. Echo de menos tantas voces, perfumes, cosas que solo otra
persona y yo entendíamos, echo de menos a esas personas, solo a algunas, pero,
a esas que extraño, las añoro con todas las fuerzas de mi ser. No soy
supersticiosa, pero por alguna razón creo en el destino, y por esa parte estoy
tranquila, porque la gente que sea ha ido, es gente que no es para mí, pero
pienso que hay personas que están unidas con hilitos y que esos hilitos nunca
se rompen, por muy alejados que estén siempre vuelven a estar juntos, no sé,
llamadme ñoña.
¿Sabéis qué es lo bueno de todo esto?, que la vida se forma
de decisiones, de actos, y si nada de lo que ha pasado estuviera escrito en mi
pasado, yo, a día de hoy no estaría donde estoy, no sería alguien libre, no conocería
a la gente que conozco y que forman mi día, seguiría reprimida en
inseguridades, seguiría echándome la culpa de todo lo que se me vienen encima, seguiría
pensando que las puñaladas por la espalda fueron actos inconscientes y sin ningún
tipo de mala intención, seguiría tragando y tragando hasta que, un día,
inevitablemente, explotara y ahí estaría mi final.
Tomé la decisión de no dar a las cosas, ni a las personas,
más importancia de la que tienen, tomé la decisión de salir de mi escondite, de
correr por sitios nuevos, de arrebatarles a otros el control sobre mí misma,
cogí las riendas. Tomé la decisión de vivir, y sin duda alguna, ha sido la decisión
mejor tomada de mi existencia.
Y ahora los años me parecen segundos, segundos eternos en
los que se pueden dar miles de vueltas, segundos tan largo que hasta una
montaña podría formarse.
tamaraencisolopez@hotmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario