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jueves, 2 de junio de 2016

Te estás perdiendo lo mejor.



                Estoy creciendo, me estoy superando a mí misma y tú no estás ahí. Te arrepentirás, lo sé, por eres tú quien pierde, estás perdiendo recuerdos, anécdotas, te estás perdiendo la mejor parte de  mí. Aun así, te agradezco por enseñarme la más valiosa lección “a nadie te aferres para que nadie te haga falta”.
No necesito que te enorgullezcas de mí, ya lo hago yo por ti, estoy muy satisfecha de quién soy a día de hoy, de tantos logros, de haber escalado y haberme levantado sola en cada golpe.
 Soy una mujer, fuerte, valiente y autosuficiente y ser así es un gran placer, pero si hay algo que me de asco es que me eches en cara mi frialdad, mi, según tú, egoísmo; no soy fría, pero amor no se le da a cualquiera, y egoísta… fuiste mi mejor ejemplo a seguir.
Te estás apagando, los años no pasan en balde y la vida se te va, ¿te has parado a pensar que en esta vida recoges lo que cosechas?, te estás quedando sin nada por propia decisión. Al diablo no le van a conmover tus lágrimas de cocodrilo, al final a cada uno se le da su lugar y los pecadores arden en el infierno. Y ojalá, el día que por fin me libere, la culpa no te deje dormir.
No vengas a buscarme cuando me necesites, si tú me dejaste caer no pienso ser la estúpida que te lance el salvavidas, porque no fue mi culpa que tu vida estuviera vacía, ni tengo la culpa de que lo siga estando. Te tiraste de cabeza a la mierda por voluntad propia, no pretendas arrastrarme contigo.


Att: Alguien a quién le dejaste de doler.

lunes, 18 de enero de 2016

¿Cuál es el precio de los sueños? Un abrazo.

“No sirves para ello, nunca lo conseguirás, ni siquiera podrás mirarlo de cerca.”
                ¿Dónde estás? Vuelve. Hace ya tanto tiempo que nadie me llama “Princesa”, lo extraño tanto; pero solo tú tenías derecho a hacerlo.
                Ya nadie cree en mí, solo tú lo hacías. Te daría tanto asco verme ahora.
                Solo escucho “lucha”, pero, ¿lucha por qué?, ¿para qué?, no tengo ni un solo motivo, tú eras el mejor de ellos, y ya no estás y a veces te odio por ello, pero te añoro tanto a la vez.
                Mi mejor recuerdo siempre serán tus ojos clavándose en mí, diciéndome que todo saldrá bien, que podré con ello y podía, claro que podía, eras mi mejor armadura.
                Estoy en un mundo rodeada de gente y me siento tan sola sin ti. Te llevaste lo mejor de mí, porque solo tú lo merecías.
                Necesito que me mires y me grites que sirvo, que lo conseguiré y que estoy a un paso de tocarlo con la punta de mis dedos, necesito que me reclames el daño que me hago, que me des un choque de realidad. Necesito tanto tu voz. Que me agarres de la mano y me acompañes, que luches conmigo, que te sientas orgulloso. Necesito respuestas, ¿cuál es el precio de mis sueños?, ¿mi libertad?, dime si sigo o me planto, ¿me trago el orgullo y la rabia o digo basta?
                Estúpida de mí, que sé que no responderás, pero, ¿cómo le digo alma que te eche, si eres tú quien la hace funcionar?, ¿cómo le digo a los sueños que te eviten, si eres el más hermoso de ellos?

                Si te digo la verdad, ahora mismo solo necesito que me abraces para siempre y me hagas caer en un sueño eterno.

sábado, 9 de enero de 2016

Borrador.

Es solo un trozo de papel sucio, lleno de la infinidad de faltas de ortografía que me caracterizan y con algún que otro tachón.
Es una carta en sucio que jamás recibirás, y no importa que no la recibas, no creo siquiera que quieras leerla.
Me gustaría decir que este es el último folio que mal gasto contigo, pero mentiría....


Hasta pronto...

jueves, 7 de enero de 2016

Querido clavo oxidado:


                Sé que sabes más que de sobra que me tienes en tus manos. Ese fue mi mayor error, demostrarte que tenías el poder de destruirme. Me niego a pensar que lo haces aposta, me  niego a escuchar los “no te valora”, los “para él ya no eres nada”.
                Siempre me sentí tan sola y supiste llenar tan bien ese vacío. Me diste la posibilidad de sentirme humana, valiosa, VIVA… Fuiste el escultor que supo hacer del barro la más bella obra de arte que he visto jamás.
                Y, ¿qué sentido tiene ahora eso?, me anclaste, me sostuviste, y todo eso, ¿para qué?, si ahora…, ahora me mantienes también, pero con esa misma fuerza estás matándome. Eres un clavo oxidado, estás pudriéndome el alma y a la vez eres tan difícil de quitar, contigo no se aplica lo de “Un clavo saca otro clavo”…
                ¿Por qué no acabas de desintegrarte?, ¿por qué te vas y reapareces justo cuando estoy a punto de olvidarte?
                ¡Vete!, te suplico, te ruego que te vayas, que me dejes respirar, que dejes de sostenerme, prefiero el golpe, prefiero luchar por levantarme a que me sostengas mientras intento que no me mandes viva al mundo de los muertos.
                Me masacra tanto que me aconsejen pasar página y tener que aceptar que es lo mejor, siento que se me desprende la piel y deseo con todas mis fuerzas gritar, pero me lo callo y esos gritos internos me atormentan, me persiguen en la noche, en cada fallo me recuerdan que no soy lo suficientemente buena para ti.
                Aun no entiendo las razones, quizá solo era parte de tu juego, quizá no eres tan perfecto como suelo describirte, quizá lo estás disfrutando desde el otro lado, viendo cómo mi suplica camuflada te ruega que vuelvas, que me cojas de la mano, me aprietes fuerte y nunca te vayas.
                He vuelto a estar triste, he vuelto a llorar, ahora me miro en el espejo  y ya no brillo, ahora solo soy un cúmulo de mierda y desequilibrios emocionales.
                No sé si darte las gracias por convertirme en todo lo que hoy soy o escupirte, precisamente por eso. No sirve de nada que me sacaras de un caos para lanzarme a otro peor.
                Nada logra evadirme. El alcohol solo hace efecto por un rato. El papel no logra plasmar lo que siento. Reír ya no funciona, y ¿a quién voy a engañar?, hace años que no río de verdad.

Querido clavo oxidado, déjame respirar.