Estoy
creciendo, me estoy superando a mí misma y tú no estás ahí. Te arrepentirás, lo
sé, por eres tú quien pierde, estás perdiendo recuerdos, anécdotas, te estás
perdiendo la mejor parte de mí. Aun así,
te agradezco por enseñarme la más valiosa lección “a nadie te aferres para que
nadie te haga falta”.
No
necesito que te enorgullezcas de mí, ya lo hago yo por ti, estoy muy satisfecha
de quién soy a día de hoy, de tantos logros, de haber escalado y haberme
levantado sola en cada golpe.
Soy
una mujer, fuerte, valiente y autosuficiente y ser así es un gran placer, pero
si hay algo que me de asco es que me eches en cara mi frialdad, mi, según tú,
egoísmo; no soy fría, pero amor no se le da a cualquiera, y egoísta… fuiste mi
mejor ejemplo a seguir.
Te
estás apagando, los años no pasan en balde y la vida se te va, ¿te has parado a
pensar que en esta vida recoges lo que cosechas?, te estás quedando sin nada
por propia decisión. Al diablo no le van a conmover tus lágrimas de cocodrilo,
al final a cada uno se le da su lugar y los pecadores arden en el infierno. Y
ojalá, el día que por fin me libere, la culpa no te deje dormir.
No
vengas a buscarme cuando me necesites, si tú me dejaste caer no pienso ser la
estúpida que te lance el salvavidas, porque no fue mi culpa que tu vida
estuviera vacía, ni tengo la culpa de que lo siga estando. Te tiraste de cabeza
a la mierda por voluntad propia, no pretendas arrastrarme contigo.
Att: Alguien a quién le
dejaste de doler.

