“No sirves para ello,
nunca lo conseguirás, ni siquiera podrás mirarlo de cerca.”
¿Dónde
estás? Vuelve. Hace ya tanto tiempo que nadie me llama “Princesa”, lo extraño
tanto; pero solo tú tenías derecho a hacerlo.
Ya
nadie cree en mí, solo tú lo hacías. Te daría tanto asco verme ahora.
Solo
escucho “lucha”, pero, ¿lucha por qué?, ¿para qué?, no tengo ni un solo motivo,
tú eras el mejor de ellos, y ya no estás y a veces te odio por ello, pero te
añoro tanto a la vez.
Mi
mejor recuerdo siempre serán tus ojos clavándose en mí, diciéndome que todo
saldrá bien, que podré con ello y podía, claro que podía, eras mi mejor
armadura.
Estoy
en un mundo rodeada de gente y me siento tan sola sin ti. Te llevaste lo mejor
de mí, porque solo tú lo merecías.
Necesito
que me mires y me grites que sirvo, que lo conseguiré y que estoy a un paso de
tocarlo con la punta de mis dedos, necesito que me reclames el daño que me
hago, que me des un choque de realidad. Necesito tanto tu voz. Que me agarres
de la mano y me acompañes, que luches conmigo, que te sientas orgulloso.
Necesito respuestas, ¿cuál es el precio de mis sueños?, ¿mi libertad?, dime si
sigo o me planto, ¿me trago el orgullo y la rabia o digo basta?
Estúpida
de mí, que sé que no responderás, pero, ¿cómo le digo alma que te eche, si eres
tú quien la hace funcionar?, ¿cómo le digo a los sueños que te eviten, si eres
el más hermoso de ellos?
Si te
digo la verdad, ahora mismo solo necesito que me abraces para siempre y me
hagas caer en un sueño eterno.
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