Sé que sabes
más que de sobra que me tienes en tus manos. Ese fue mi mayor error,
demostrarte que tenías el poder de destruirme. Me niego a pensar que lo haces
aposta, me niego a escuchar los “no te
valora”, los “para él ya no eres nada”.
Siempre
me sentí tan sola y supiste llenar tan bien ese vacío. Me diste la posibilidad
de sentirme humana, valiosa, VIVA… Fuiste el escultor que supo hacer del barro
la más bella obra de arte que he visto jamás.
Y, ¿qué
sentido tiene ahora eso?, me anclaste, me sostuviste, y todo eso, ¿para qué?,
si ahora…, ahora me mantienes también, pero con esa misma fuerza estás matándome.
Eres un clavo oxidado, estás pudriéndome el alma y a la vez eres tan difícil de
quitar, contigo no se aplica lo de “Un clavo saca otro clavo”…
¿Por
qué no acabas de desintegrarte?, ¿por qué te vas y reapareces justo cuando estoy
a punto de olvidarte?
¡Vete!,
te suplico, te ruego que te vayas, que me dejes respirar, que dejes de
sostenerme, prefiero el golpe, prefiero luchar por levantarme a que me
sostengas mientras intento que no me mandes viva al mundo de los muertos.
Me
masacra tanto que me aconsejen pasar página y tener que aceptar que es lo mejor,
siento que se me desprende la piel y deseo con todas mis fuerzas gritar, pero
me lo callo y esos gritos internos me atormentan, me persiguen en la noche, en
cada fallo me recuerdan que no soy lo suficientemente buena para ti.
Aun no
entiendo las razones, quizá solo era parte de tu juego, quizá no eres tan
perfecto como suelo describirte, quizá lo estás disfrutando desde el otro lado,
viendo cómo mi suplica camuflada te ruega que vuelvas, que me cojas de la mano,
me aprietes fuerte y nunca te vayas.
He
vuelto a estar triste, he vuelto a llorar, ahora me miro en el espejo y ya no brillo, ahora solo soy un cúmulo de
mierda y desequilibrios emocionales.
No sé
si darte las gracias por convertirme en todo lo que hoy soy o escupirte,
precisamente por eso. No sirve de nada que me sacaras de un caos para lanzarme
a otro peor.
Nada
logra evadirme. El alcohol solo hace efecto por un rato. El papel no logra
plasmar lo que siento. Reír ya no funciona, y ¿a quién voy a engañar?, hace
años que no río de verdad.
Querido clavo oxidado, déjame respirar.
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