Existen muchos tipos de
miedos.
Se puede tener miedo e la
oscuridad, a hablar ante un público desconocido, a las relaciones sociales, a
lo desconocido en sí, pero no hay miedo más grande que el temor a tu propia
mente.
Es fácil crearte una imagen
de ti mismo/a, como una persona tímida, que ama la soledad, y escuchar que
estás enferma, que necesitas ayuda es algo que rompe tus esquemas y te saca de
tu zona de confort, pero no tengas miedo.
No será fácil, vas a pasarlo
muy mal, vas a tener que pelear mucho contra tu ser, será una guerra dura,
entre tú y tus demonios, una guerra que va a durar toda la vida, pero no tengas
miedo.
Sé que las inseguridades son
malas consejeras, pero que no te engañen, tú eres fuerte, tú puedes con todo,
¿qué importa si fracasas?, siempre podrás levantarte, quizás tengas que volver
a ponerte en pie un millón de veces, pero no tengas miedo.
El miedo es el más traidor de
los amigos, échalo de tu vida, que no hay problema que con esfuerzo y tiempo no
pueda solucionarse.
Deja de pensar que todo el
mundo te mira y se ríe de ti, deja de pensar que estorbas, deja de pensar que
lo haces todo mal. Para de ponerte límites, para de decirte que no, de
encerrarte, de no hacer cosas por culpa del “¿Y si…?”.
Lo más importante, no te lo
tragues, suéltalo, respira hondo y cómete el mundo, no permitas que él te coma
a ti.
Y sobre todas las cosas, NO
TENGAS MIEDO.
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